lunes, 17 de noviembre de 2014

La música

Hoy me gustaría recomendaros una banda sonora muy peculiar y que me trae muchos y muy buenos recuerdos. Os pongo el enlace AQUÍ y, de hecho, estaría muy bien que la dejaseis reproduciendo en Youtube mientras seguís con la lectura.

Es la BSO del juego de Sega Saturn Panzer Dragoon Saga que fue lanzado, si mal no recuerdo, allá por los 90 (joder me siento viejo), más bien a mediados. No estoy seguro. Googlea si tienes curiosidad.
El caso es que me he enterado de que ahora ese juego original con su caja y todos sus chismes originales valen una pasta. No me preguntes por qué.

Bueno, vayamos al quid de la cuestión.

Resulta que el juego estaba bastante bien para lo que había entonces: una historia cautivadora y apocalíptica, dragones, una tía buena, buenos gráficos, etc.
Yo realmente no lo jugaba. Yo veía jugar a mi hermano, eso sí, sin perderme ni un ápice del juego. Solíamos jugar por la tarde después del cole un par de horas y luego a la calle a jugar con la pelota o la bicicleta.

Pero siempre que se encendía la consola allí estaba yo, clavado en mi silla negra con ruedas que subía y bajaba dándole a una palanquita, sin perderme ni un milisegundo del juego o de la historia aunque no jugara al juego y tampoco me terminara de convencer, lo cual me llevó a una pequeña reflexión.

Ayer por la noche mientras, después de tantos años, escuchaba de nuevo la BSO me dije: ¿Por qué?
Al más puro estilo José Mourinho, trataba de desvelar qué era lo que me tenía atrapado durante mi juventud en ese juego, pero no sólo en ese, sino en otros tantos cuya dinámica de juego o historia no me enamoraban ni mucho menos, pero que de igual manera me atrapaban.
Fue el caso de títulos como Jet Set Radio Future, Age of Empire, Sonic... y algun otro más de cuyo nombre no quiero acordarme (puto Pokemons).

Y así, mientras me seguía inquiriendo en busca de una respuesta, la respuesta llegó. Y no podía tenerla más cerca. Concretamente me llegaba desde los auriculares.
Ahí estaba. Era la música.

Quítale la música a un juego y déjale sólo el sonido de efecto y ambiente. ¡Lo mataste!
De igual forma acontece en la gran pantalla. ¿Qué sería de Pulp Fiction sin su tema de Black Eyed Peas, o de Kill Bill sin su extraordinaria BSO, Los niños del coro, Amellie o Dragon Ball? ¡Mon dieu!
Obviamente no significa que sin una buena música el material no triunfe. Véase el caso de Los Simpsons, El Gran Dictador... pero, ¡ay amigo si el material y la música son buenos!

En fin, termino ya sin no antes dejar mi reflexión final:

La música es, a mi modo de ver, el más perfecto y hermoso invento/contribución hecho jamás por nuestra especie.

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